Copas de árboles reflejadas en el agua con pétalos flotando

I.

¿Tu sensibilidad se siente como una carga?

¿Y si en lugar de pesar, la sensibilidad fuera la puerta a una vida más auténtica y libre?

Terapeuta Gestalt especializada en sensibilidad

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Manos trenzando el pelo de una mujer de espaldas

I. Sensibilidad

¿Qué es la sensibilidad?

La sensibilidad es tu forma propia de mirar el mundo. Está conformada por todo aquello que te atraviesa: lo que te duele, te conmueve, te divierte y te enciende. Explorar la sensibilidad requiere estar en constante contacto con la incomodidad de mirar nuestras heridas y aquello que nos hace sentir vulnerables, pero también nos abre a lo más precioso de estar vivos.

Tu mirada es única, está enraizada en el cuerpo y se articula a través de diferentes lenguajes que constituyen una voz que pide ser validada, comprendida y expresada.

Conectar con nuestra voz supone sumergirnos hacia dentro y recordar. Está viva y va tomando diferentes formas, pero la veracidad de esa voz siempre ha estado ahí.

“El viaje empieza por sensibilizar el cuerpo a su propio mensaje.”

II. Darle la atención que merece

¿Por qué es importante cuidar la sensibilidad?

La sensibilidad nos informa de lo que necesita ser atendido en cada momento.

Nos ofrece lenguajes con los que acompañar al otro, y dejarnos acompañar, abriéndonos a la experiencia de sentirnos vistos en lo realmente importante para cada uno. Actúa como una brújula interna a nuestros dones, anhelos y sueños. La sensibilidad bien nutrida transforma la forma en la que nos vinculamos con nosotros y con el mundo, y nos conecta con la potencia interior para construir la vida que queremos para nosotros y nuestro entorno.

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